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25 de Septiembre de 2017

Diseño: entre el diseño científico y las ciencias de lo artificial

Herrera Batista, Miguel Ángel

Resumen: La idea de vincular al diseño con la ciencia ha estado presente desde el origen mismo del diseño como disciplina académica en la primera mitad del siglo XX. Aquí analizaremos dos trabajos importantes respecto al tema: el primero, desarrollado por Tomás Maldonado y Gui Bonsiepe y publicado en la Journal of the Hochschule für Gestaltung, —revista de la Escuela Superior de Proyectación de Ulm—; el segundo, corresponde a los capítulos 5 y 6 del libro de Herbert Simon titulado The Sciences of the Artificial, en el que se concibe al diseño como la ciencia. Ambos trabajos, abonan ideas importantes al respecto y, aunque aquí no consideramos al diseño como ciencia, creemos importante reconocer las aportaciones que, desde una óptica eminentemente racionalista, se han hecho al diseño.

1. Introducción

El nacimiento del diseño como disciplina académica durante los primeros años del siglo XX, venía antecedido por la euforia de un desarrollo tecnológico y científico sin precedentes. Ante ese escenario, era de esperar que la naciente disciplina buscara apegarse al pensamiento objetivo y el enfoque racionalista, característico del positivismo y alejarse, al mismo tiempo, del pensamiento intuitivo y subjetivo propios del arte y los oficios. Al respecto Rodríguez (2012), apunta que “Cuando alrededor de 1900 se inicia el debate sobre la posibilidad de una ciencia de la proyección de objetos que pudiera ser inscrita dentro del ámbito de las disciplinas de la ingeniería, muchos proyectistas, fortalecidos por la reciente conquista de la industrialización, abandonaron toda relación con el arte, sosteniendo que su labor no consistía en la creación de objetos bellos y significativos, sino puramente funcionales y técnicamente reproducibles”. La práctica del diseño se apartaba así del uso de criterios formales y patrones de producción propios de sus raíces para acercarse a los procesos industriales, en donde, el interés por la forma fue relegado a lo técnicamente realizable y funcional.

En fin, ese acercamiento a la ciencia se manifestó de diversas maneras, entre las que se destacan el uso de métodos de diseño y la utilización de procedimientos y técnicas científicas, tanto en la formación de diseñadores como en el ejercicio de la disciplina. Aunque esta manera de concebir el diseño no fue exclusiva de la Escuela Superior de Proyectación de Ulm (Hochschule für Gestaltung o HfG), sin duda fue allí en donde adquirió una dimensión especialmente destacada. Dice Maldonado (1965) que “tanto el hecho como la ficción que rodea a la HtG coinciden en un punto; el énfasis en la metodología del diseño, es decir, el interés en una relación entre la ciencia y el diseño”.

Otro ángulo de la relación entre el diseño y la ciencia fue planteado por Herbert Simon, destacado economista y científico acreedor del premio Nobel de Economía en 1978. Simon plantea que, así como existen las ciencias del mundo natural, es necesario considerar al diseño como una ciencia de lo artificial. El trabajo de Simon constituyen un esfuerzo detallado por mirar el diseño como una verdadera ciencia.

Todo ello forma parte de una mirada eminentemente racionalista del diseño, de la cual no hemos logrado desprendernos totalmente pues, se sigue pugnando por una sólida «respetabilidad académica» que contribuya a una consolidación de la disciplina y el reconocimiento del diseño como área de investigación rigurosa.

2. Antecedentes: el énfasis en los métodos y en los contenidos científicos

Una de las manifestaciones más palpables de la vinculación del diseño con la ciencia fue uso de métodos de diseño desarrollados desde una óptica racionalista, que permitía una práctica mucho más objetiva. En palabras de Pelta (2001), el diseño se entendía “como un proceso racional articulado por una serie de fases ordenadas en secuencia continua que iban desde la recogida de los datos hasta la presentación final del proyecto”. Maldonado (1965), por su parte, señala que en la Escuela Superior de Proyectación de Ulm, era reconocido el “énfasis puesto en la aplicación del conocimiento científico y de los métodos científicos en el proceso de diseño”.

El uso de métodos de diseño aspiraba a controlar el proceso y asegurar un resultado factible para la producción y la reproducción. Rodríguez (1989), se refiere a esta etapa como un “cambio paradigmático en la teoría del diseño, con el establecimiento del «diseño científico» y sus implicaciones en el desarrollo de los métodos”. El interés por dichos métodos, sin embargo, no fue el único medio para procurar un acercamiento a la ciencia; se buscó también apoyar la práctica del diseño en principios fundamentados en la ciencia, especialmente en la Psicología y las Matemáticas.

Hacía una Arquitectura Científica

Como ejemplo del uso de métodos sistemáticos orientados hacia una práctica científica del diseño, podemos destacar el trabajo de Yona Friedman, quien proponía su modelo como un acercamiento Hacía una Arquitectura Científica. El propósito de Friedman fue liberar al cliente del «patronazgo» del arquitecto (Friedman, 1975). Su método se basa en axiomas y procedimientos matemáticos que permiten establecer un número amplio, pero finito, de soluciones prototipo, entre las que el usuario puede elegir la más conveniente, de acuerdo a sus necesidades e intereses.

La propuesta de Friedman, apoyado fuertemente en técnicas matemáticas, es similar al «lenguaje de patrones» desarrollado por Cristopher Alexandre y al método de «diseño de soportes» propuesto por N. John Habraken y la Stichting Architecten Research (SAR) —Fundación para la Investigación en Arquitectura—. Los tres métodos son más o menos contemporáneos y parten de la misma idea: desarrollar una serie de opciones de entre las cuales, el usuario pueda elegir.

Con respecto a esos tres casos anteriores, Preiser (2016) realiza una breve comparación y señala que, el de Habraken supera a los otros dos pues, mientras que el lenguaje de patrones no provee al usuario o al diseñador un método explícito para traducir los patrones a formas específicas en las edificaciones; y el modelo de Friedman, no incluye directamente a los usuarios en la toma de decisiones del proceso; el modelo de Habraken sí cubre adecuadamente las deficiencias observadas en los anteriores.

Otros enfoques científicos se apoyaron en la psicología. Un ejemplo de ello es el trabajo de Dondis (1974) sobre «Alfabetidad Visual», cuya intención fue desarrollar un lenguaje gráfico, objetivo y científico, sustentado en teorías de la percepción. El trabajo de Dondis tenía por objetivo “examinar los elementos visuales básicos, las estrategias y opciones de las técnicas visuales, las implicaciones psicológicas y fisiológicas de las composiciones creativas y la gama de medios y formatos que pueden categorizarse adecuadamente bajo el título de artes visuales y artesanías. Este proceso es el comienzo —decía Dondis— de una investigación racional y un análisis desarrollado para ampliar la comprensión y la utilización de la expresión visual” (Dondis, 1974).

Estos hechos constituyen una clara muestra de la búsqueda de una disciplina del diseño objetiva y científica apoyada en una óptica racionalista. Al respecto señala Pelta (2005) que “el diseño entendido como ciencia funcionó a la perfección desde el punto de vista teórico” sin embargo, agrega que, en la práctica no fue así, pues, aunque los métodos proveían cierto nivel de confianza y seguridad, no aportaban “una solución cultural y simbólica satisfactoria”. Así, aun cuando los métodos racionales y los criterios científicos proveyeron al diseño de los medios necesarios para lograr un importante desarrollo éstos no fueron suficientemente apropiados para enfrentar todos los retos y particularidades que una disciplina como el diseño, imponía.

3. El enfoque científico del diseño en la Hochschule für Gestaltung (HfG)

La escuela superior de Ulm representa de modo claro, la tendencia hacia un diseño científico apoyado en el uso de métodos sistemáticos. Tomás Maldonado y Gui Bonsiepe desarrollaron un análisis interesante al respecto. Dicho trabajo fue publicado bajo el título de «Ciencia y Diseño» en el número 10/11 de la Revista de la Escuela de Ulm. Ese artículo ofrece una crítica detallada sobre la aplicación de métodos científicos en el ejercicio del diseño. Los autores desarrollan su trabajo alrededor de los siguientes ejes temáticos:

Argumentan que es plausible que el diseñador quiera satisfacer las necesidades del consumidor, pero que la realidad no puede limitarse a un estudio de mercado y motivación. Señalan que la realidad es mucho más compleja que eso. Dicen que la investigación de mercado pondera los factores cuantitativos, pero que es necesario prestar más atención a la influencia de los factores culturales en el comportamiento.

Las ideas expresadas por Maldonado y Bonsiepe pueden resumirse en el reconocimiento del aporte que la ciencia puede hacer al diseño al proveer mecanismos para eficientar el proceso, sistematizar la información y el análisis, sin embargo, consideran que existen factores que no pueden ser tratados desde una perspectiva absolutamente racional y objetiva como el pensamiento creativo los factores sociales y culturales que influyen en el comportamiento humano.

4. La Ciencia de lo Artificial: otra mirada hacia al diseño científico

Otro ángulo de análisis en torno al enfoque racionalista del diseño es el planteado por Herbert Simon, quien concibe al diseño como una ciencia. Este economista y científico, premio Nobel en 1978, plantea la necesidad de estudiar científicamente el mundo creado por el hombre y mirar al diseño como una ciencia de lo artificial.

Herbert Simon señala que, así como las Ciencias Naturales se encargan de estudiar y enseñar lo referente a cómo son y cómo funcionan los sucesos del mundo natural; las Ciencias de lo Artificial deberán encargarse de estudiar y enseñar lo relacionado a las cosas del mundo creado por el hombre. El objetivo sería explicar cómo hacer artefactos que posean las propiedades deseadas y cómo diseñarlos (Simon, 1996).

Su perspectiva del diseño

En la visión de este autor, el mundo de lo artificial abarca todo lo creado por el hombre, sea material o inmaterial, objetos, o ideas. En este sentido, su perspectiva del diseño es sumamente amplia. De acuerdo con Simon (1996), todo aquel que proyecta cursos de acción dirigidos a cambiar las situaciones existentes en situaciones deseadas, desarrolla diseño. Dice que “La actividad intelectual que produce artefactos materiales no es diferente fundamentalmente de la que prescribe remedios para un paciente enfermo o la que diseña un nuevo plan de ventas para una empresa o una política de bienestar social para un estado” (Simon, 1996).

Los contenidos de su libro

Uno de los objetivos de Simon fue argumentar y proveer elementos para crear lo que él llama la Ciencia del Diseño y la elaboración de un plan de estudios al respecto. Para ello, se apoyó en contenidos y estrategias fundamentalmente de la economía, de la psicología de la cognición, y de la planificación y diseño de ingeniería.

En especial, revisaremos aquí los capítulos 5 y 6 de su libro. En ellos expone sus ideas sobre el diseño, entendido como ciencia.

4.1. La Ciencia del Diseño: Crear el Artificial

Simon distingue entre dos tipos de formación en las escuelas de educación superior: las científicas y las profesionales. Señala que las escuelas profesionales anhelaban de las científicas, la «respetabilidad académica» y dice que “la respetabilidad académica requiere que un tema que sea intelectualmente robusto, analítico, formalizable y enseñable” (Simon, 1996). Sin embargo, reconoce que “En el pasado, mucho, si no la mayoría, de lo que sabíamos sobre el diseño y sobre las ciencias artificiales era intelectualmente débil, intuitivo, informal y poco reflexivo” (Simon, 1996).

Con base en este razonamiento, propone el desarrollo de una enseñanza profesional que pudiera alcanzar simultáneamente dos objetivos: la enseñanza en las ciencias de lo artificial como en las ciencias de lo natural a un nivel intelectual alto (Simon, 1996). “Las escuelas profesionales —dice Simon— pueden volver a asumir sus responsabilidades profesionales sólo en la medida en que descubran y enseñen una ciencia del diseño, un cuerpo de de pensamiento intelectualmente robusto, analítico, parcialmente formalizable, en parte empírico, una doctrina enseñable sobre el proceso de diseño” (Simon, 1996).

Para ello plantea ciertas herramientas de la lógica y las matemáticas que, desde su perspectiva, permitirían una formación científica del diseño. “Existe un área considerable de práctica de diseño donde los estándares de rigor en la inferencia son tan altos como se podría desear. Me refiero al dominio de los denominados «métodos de optimización»” (Simon, 1996). Dice que estos métodos de optimización permiten «maximizar el valor esperado de la función de utilidad».

Con base en ello, señala dos temas centrales para el currículo en la ciencia del diseño:

  1. Teoría de la utilidad y la teoría de decisión estadística como un marco lógico para la elección racional entre alternativas dadas –dentro del proceso de diseño–.
  2. Métodos estadísticos de Optimización para deducir cuál de las alternativas disponibles sería la adecuada.

En su trabajo, Simon, presenta otras herramientas para el análisis lógico y la solución de problemas de diseño, en donde, el énfasis está puesto en criterios como la utilidad, eficiencia, optimización, maximización, costes, etcétera, sin embargo, los aspectos formales del objeto diseñado son tratados de una manera mucho más superficial. Es por ello que Margolin (2005), calificó el trabajo de Simon como una propuesta de “un racionalismo ilimitado”. En este mismo sentido Koskinen (2011) señala que para Simon “el diseño se convirtió en un ejercicio de matemáticas y la tarea de la investigación del diseño fue describir las racionalidades naturales y humanas que lo gobiernan”.

Además de la importancia que tiene la optimización de la función de utilidad, Simon destaca también la búsqueda de alternativas como otro rasgo fundamental de las ciencias del diseño. El autor desarrolla una serie de temas referentes al diseño en donde presenta sus reflexiones y propuestas sobre las herramientas científicas que pueden ser incorporadas a la enseñanza del diseño.

La distribución de recursos en el ejercicio del diseño es otro de los aspectos sobre los que Simon presenta sus ideas. De acuerdo con él, existen dos temas importantes referentes al manejo de recursos en el diseño: la optimización como criterio para un diseño satisfactorio y, la gestión de los recursos por parte del diseñador. Al respecto dice que “La minimización de costos siempre ha sido una consideración implícita en el diseño” (Simon, 1996) y que los diseñadores deberían conocer la técnica y teoría de lo que los economistas conocen como «análisis de costo-beneficio».

Con relación a la apariencia formal del objeto diseñado, Simon sólo señala que, en la búsqueda de un diseño satisfactorio (y no necesariamente óptimo), se puede afectar también la naturaleza visual o «estilo» del diseño final y dice que “tanto la forma del diseño como la forma y organización del proceso de diseño son componentes esenciales de una teoría del diseño” (Simon, 1996).

4.2. Planificación Social: Diseño del artefacto en evolución

En este apartado Simon destaca la necesidad de establecer objetivos limitados y claros para enfrentar la complejidad de problemas de diseño a nivel social. Dice también que la calidad de la información disponible afecta la calidad del diseño por lo que debe tenerse cuidado en la obtención de la información.

Cuando se trabaja a escala social, el cliente o usuario ya no es un individuo sino una comunidad. Esto puede crear conflictos entre las preferencias de los usuarios. Una alternativa para afrontar dichas discrepancias es la «teoría de la organización». Dice Simon que “La teoría de la organización se ocupa de esta cuestión de motivación examinando las organizaciones en términos de equilibrio entre los incentivos que se proporcionan a los miembros para desempeñar sus funciones organizativas y las contribuciones que los miembros por lo tanto proporcionan para el logro de los objetivos de la organización” (Simon, 1996). En atención a ello, el autor destaca la necesidad de considerar el diseño organizacional como parte fundamental de la enseñanza de las ciencias del diseño.

Aun cuando el trabajo de Simon fue desarrollado desde una perspectiva diferente, no podemos dejar de reconocer que sus planteamientos aportan una nueva mirada al diseño. Particularmente consideramos que sus planeamientos proveen nuevas formas de abordar la práctica y asumir la disciplina del diseño. Sin embargo, también es importante reconocer sus propias limitaciones, pues mientras, por una parte, provee argumentos y criterios para el análisis, por otra parte, no aborda aspectos fundamentales en la práctica y comprensión del diseño como los factores culturales y los aspectos formales, entre otros. De cualquier manera, sus aportaciones han sido asumidas en diversos espacios académicos.

5. Conclusiones: entre el pensamiento racional y el intuitivo en el diseño

Los trabajos de Friedman, Maldonado y Bonsiepe, así como de Simon, constituyen claros ejemplos de una óptica racionalista del diseño. Esta perspectiva ha sido ampliamente criticada y rechazada en espacios académicos, sin embargo, nadie puede negar que el uso de métodos sistemáticos, técnicas matemáticas, así como de principios basados en las ciencias cognitivas o en las neurociencias, son fundamentales en el ejercicio del diseño. Por otro lado, es claro que el diseño no puede limitarse o sujetarse exclusivamente a ello, tal como lo argumentaron Maldonado y Bonsiepe.

En este sentido, resulta claro que dos tipos de pensamiento son necesarios en el diseño: el pensamiento lógico, racional y objetivo, por un lado; y el pensamiento intuitivo, creativo y subjetivo, por el otro lado. Ambos tipos de habilidades son requeridas en el ejercicio y la formación del diseño. Así, debemos seguir apoyando el desarrollo del pensamiento lógico, en la formación de diseñadores, pero también, el uso de estrategias que impulsen el pensamiento crítico, creativo y lateral. Mirar al diseño desde una sola óptica, es poseer una visión limitada de la disciplina.

Finalmente deseamos dejar claro que el diseño no es, ni puede ser una ciencia. Desde nuestro punto de vista, existe una diferencia de origen entre el diseño y la ciencia. La primera tiene por objetivo natural la generación de conocimiento y la comprensión de las leyes que rigen al mundo; la segunda en cambio, tiene por objeto la generación de productos para satisfacer necesidades prácticas relacionadas con un usuario.

6. Bibliografía

Alexander, Christopher (1964) Notes on the Synthesis of Form. Cambridge, Massachusetts: Harvard University Press.

Dondis, Donis A. (1974) A primer of visual literacy. (First MIT Press paperback edition), Massachusetts: The Massachusetts Institute of Technology.

Droste, Magdalena (2006) Bauhaus. Berlin: Taschen.

Friedman, Yona (1975) Toward a Scientific Architecture. Cambridge, USA: MIT Press.

Koskinen, Ilpo; Zimmerman, John; Binder, Thomas; et al. (2011) Design Research Through Practice: From the Lab, Field, and Showroom. Waltham, Massachusetts: Morgan Kaufmann Publishers, division of the Elsevier publisher.

Maldonado, Tomás y Bonsiepe, Gui (1965) Science and Design en Ulm 10/11 Journal of the Hochschule für Gestaltung, pp 10-29

Margolin, Victor (2005). Las rutas del Diseño, Ciudad de México: Designio.

Martín Juez, Fernando (2002) Contribuciones para una antropología del diseño. Barcelona: Gedisa

Neill, Colin J. Laplante, Philip A. y De Franco, Joanna F. (2011) Antipatterns: Managing Software Organizations and People. Second Edition, Boca Ratón Florida: CRC press, Taylor & Francis Group.

Pelta, Raquel (2004) Diseñar hoy: temas contemporáneos de diseño gráfico. Barcelona: Paidós Diseño.

Preiser, Wolfgang F. E. (2016) Facility Programming: Methods and Applications. New York: Ed. Routledge Revivals, Taylor & Francis Group.

Rodríguez Morales, Luis (2012) El diseño y sus debates: Antologías. Ciudad de México: Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco.

Rodríguez Morales, L. (1989). Para una teoría del diseño. México, D.F.: Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Azcapotzalco.

Simon, Herbert (1996). The Sciences of the Artificial. (Third edition) Cambridge: The MIT Press. Massachusetts Institute of Technology.

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Miguel Ángel Herrera Batista
Profesor Investigador, Universidad Autónoma Metropolitana. Doctor en Diseño y Maestro en Educación. Grupo de investigación de Innovación Educativa en el Diseño, de la División de Ciencias y Artes para el Diseño. Correo mherrerabatista@gmail.com

Citación recomendada:

Herrera Batista, Miguel Ángel (2017). Diseño: entre el diseño científico y las ciencias de lo artificial. En: No Solo Usabilidad, nš 16, 2017. <nosolousabilidad.com>. ISSN 1886-8592


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